Qué es un seguro de decesos
Un seguro de decesos cubre todos los gastos y la organización del sepelio cuando
fallece un asegurado, desde el ataúd y el tanatorio hasta los trámites y traslados.
Suele incluir asistencia a la familia y, según la póliza, coberturas de accidentes,
asistencia en viaje o telemedicina.
Qué cubre un seguro de decesos
Cubre el ataúd, el tanatorio, la ceremonia, la inhumación o incineración y el coche fúnebre, con un servicio adaptado a la voluntad del fallecido y a su localidad.
Incluye el traslado del fallecido dentro de España y la repatriación internacional al lugar de origen, un servicio clave para quienes residen lejos de su tierra.
La aseguradora tramita el certificado de defunción, las bajas en registros y pensiones, y ofrece testamento online y borrado de la huella digital en redes y correo.
Ofrece apoyo psicológico de profesionales para el duelo y asesoramiento jurídico a los familiares en herencias y trámites posteriores al fallecimiento del asegurado.
Paga un capital adicional a los beneficiarios si el fallecimiento se produce por accidente, y suele añadir invalidez permanente; el importe depende de la póliza contratada.
Añade servicios en vida como videoconsulta médica 24 horas, segunda opinión, asistencia en viaje y descuentos, además de asistencia veterinaria para mascotas registradas.
Tipos de prima en decesos
En decesos no eliges solo la compañía: eliges cómo se comporta el recibo con los años. Es la decisión que más dinero mueve a largo plazo y la que casi nadie compara antes de firmar.
La cuota se calcula para mantenerse constante durante toda la vida del contrato. Es la más contratada porque evita el problema clásico del decesos: que el recibo se vuelva impagable justo cuando más falta hace.
Se recalcula cada año según tu edad. Empieza muy baja y se encarece de forma acusada a partir de los setenta, cuando cancelarla implica perder lo pagado.
Funciona como natural hasta una edad pactada y se nivela a partir de ahí. Suaviza la subida sin exigir la cuota inicial de una nivelada pura.
Un desembolso inicial que cubre de por vida, sin recibos posteriores. Requiere ahorro disponible, pero elimina cualquier riesgo de impago futuro.
Cuánto cuesta un seguro de decesos
Qué no cubre un seguro de decesos
Son exclusiones habituales del ramo. Las de tu póliza concreta están en el condicionado de la compañía: te las repasamos antes de firmar.
¿Te hace falta este seguro?
Preguntas frecuentes
Cubre el sepelio completo (ataúd, tanatorio, ceremonia e incineración o entierro), el traslado del fallecido y los trámites. Suele incluir asistencia a la familia y coberturas opcionales de accidentes o asistencia en viaje.
Un funeral cuesta de media entre 3.500 y 6.500 € (horquilla orientativa), según la provincia y el tipo de servicio. Una fuente secundaria que cita a la OCU sitúa el entierro sencillo en unos 3.739 € y la incineración en 3.617 €, cifras pendientes de confirmar con el estudio original.
La prima natural sube cada año con la edad; la nivelada mantiene una cuota estable de por vida; la mixta empieza baja y se nivela hacia los 60-75 años; y la única se paga de una sola vez, pensada para mayores.
No de forma automática: la Ley de Contrato de Seguro no obliga a conservar la antigüedad ni a trasladar la provisión matemática al cambiar de aseguradora. Al darte de baja de una prima nivelada pierdes lo aportado de más.
Cuanto antes se contrata una prima nivelada, más baja es la cuota, porque se calcula sobre la edad de entrada. Contratar joven abarata el coste medio de por vida, aunque el gasto total dependa de los años que se pague.
Sí. El seguro de decesos cubre tanto la inhumación como la incineración; el asegurado o su familia elige el tipo de servicio dentro del capital contratado. La incineración cuesta de media algo menos que un entierro sencillo.
No, el seguro de decesos no es obligatorio en España. Es voluntario, pero muy extendido: a finales de 2024 había 22,3 millones de personas con el sepelio cubierto, el 45,6 % de la población, según UNESPA.
Sí. La mayoría de compañías permiten incluir a varios miembros (pareja, hijos, padres) en una póliza familiar, con una cuota por asegurado. Cada persona mantiene sus propias coberturas y su capital de sepelio.
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