- Un horno crematorio funciona con dos cámaras: la primaria, en torno a 800-850 °C, donde arden el féretro y el cuerpo, y la secundaria (postcombustión), que quema y depura los gases antes de la chimenea. - El proceso completo dura entre 75 minutos y unas 3 horas, más el enfriamiento del horno. - El resultado no son cenizas directas: son restos óseos que se trituran en un aparato llamado cremulador hasta obtener entre 2 y 4 kilos de cenizas, que se entregan en una urna. - La cremación ya es mayoritaria en España: según PANASEF, en 2024 supuso el 50,11 % de los servicios y superó por primera vez a la inhumación. - La mayoría de seguros de decesos cubren la incineración dentro del servicio de sepelio; lo decisivo es que el capital de sepelio baste para el coste real en tu localidad. Autor: Jaime V., redactor de seguros. Revisado por Jorge P., corredor de seguros colegiado (DGSFP J-4346). Última revisión: 24/08/2026.
Cómo funciona un horno crematorio
Un horno crematorio funciona quemando el féretro con el cuerpo dentro de una cámara cerrada a alta temperatura hasta que solo quedan restos óseos. No es una simple hoguera: es un equipo industrial con dos cámaras de combustión. En la cámara primaria se introduce el ataúd completo y se alcanza una temperatura de trabajo en torno a los 800-850 °C; con la propia combustión del féretro y del cuerpo, en el interior pueden producirse picos superiores. La cámara secundaria, o de postcombustión, vuelve a quemar los gases que se desprenden para depurarlos antes de expulsarlos por la chimenea, de modo que las emisiones cumplan los límites ambientales exigidos por la normativa autonómica.
Los hornos actuales son multicombustible (gas natural, gasóleo o electricidad) y están controlados por sistemas que regulan la temperatura y el tiro de aire para que la combustión sea completa y uniforme. Todo el proceso lo supervisa un operario del crematorio; la familia no interviene en la operativa técnica, solo en las decisiones previas: tipo de féretro, ceremonia y destino de las cenizas. La cremación es una de las formas de dar destino final al fallecido y forma parte del servicio funerario que suele incluir un seguro de decesos.
[caja_definicion] Cremación (o incineración)
Proceso por el que el cuerpo del fallecido se reduce a cenizas mediante calor en un horno crematorio, como alternativa a la inhumación (entierro). Los términos cremación e incineración se usan como sinónimos en el ámbito funerario.
Las fases de una cremación, paso a paso
- 1 Introducción del féretro. El ataúd con el fallecido se introduce entero en la cámara primaria del horno. En España se crema el cuerpo dentro del féretro, no fuera de él, y se retiran previamente los elementos que no deben quemarse, como marcapasos u otros dispositivos con batería, que podrían explotar.
- 2 Combustión. La cámara alcanza los 800-850 °C y comienza la combustión. El calor vaporiza los tejidos y consume el féretro. Es la fase más larga y depende del peso del cuerpo y del tipo de ataúd.
- 3 Postcombustión y depuración de gases. Los gases pasan a la cámara secundaria, donde vuelven a quemarse a alta temperatura para reducir humos y olores. Después atraviesan sistemas de filtrado antes de salir por la chimenea.
- 4 Recogida y separación de restos. Al terminar quedan restos óseos y elementos no combustibles (tornillos del ataúd, prótesis metálicas, clavos ortopédicos). Estos metales se separan, habitualmente con imanes, y no forman parte de las cenizas.
- 5 Trituración en el cremulador. Los restos óseos se procesan mecánicamente en un aparato llamado cremulador, que los reduce a una textura fina y uniforme. Solo entonces se obtienen las cenizas propiamente dichas.
- 6 Entrega en urna. Las cenizas, entre 2 y 4 kilos, se depositan en una urna y se entregan a la familia con la documentación correspondiente para su conservación, entierro o dispersión.
Cuánto dura una cremación y qué temperatura alcanza
Una cremación dura, de forma orientativa, entre 75 minutos y unas 3 horas, a lo que se añade un periodo de enfriamiento del horno antes de recoger los restos. El tiempo varía según el peso del cuerpo, el tipo de féretro y las características del equipo. La temperatura de trabajo ronda los 800-850 °C en la cámara primaria, suficiente para una combustión completa. No se busca una temperatura extrema, sino sostenida y controlada, para que el proceso sea eficiente y las emisiones queden dentro de lo permitido.
Estos valores son técnicos y orientativos: cada crematorio ajusta sus parámetros y no existe un tiempo único. Lo importante para la familia es que el servicio de incineración forma parte del sepelio y que, si se dispone de un seguro de decesos, el coste del proceso queda cubierto dentro del capital contratado.
[tabla] Datos técnicos orientativos de una cremación (2026)
| Aspecto | Dato orientativo | Nota |
|—|—|—|
| Temperatura de la cámara primaria | 800-850 °C | Con la combustión pueden producirse picos superiores en el interior |
| Duración del proceso | 75 minutos a 3 horas | Más el enfriamiento posterior; depende del peso y del féretro |
| Cámaras del horno | 2 (primaria y secundaria) | La secundaria depura los gases antes de la chimenea |
| Peso de las cenizas | 2 a 4 kilos | Restos óseos triturados en el cremulador |
| Combustible | Gas natural, gasóleo o electricidad | Hornos multicombustible |
Fuente: elaboración de Seguratis a partir de información técnica del sector funerario. Valores orientativos que varían según el equipo y el crematorio. Actualizado a 24/08/2026.
Qué pasa con las cenizas después de la cremación
Tras la cremación, la familia recibe una urna con las cenizas y puede darles distintos destinos. Puede conservarlas en casa, depositarlas en un columbario o nicho del cementerio, enterrarlas o esparcirlas en un lugar autorizado. La dispersión en espacios naturales o en el mar está sujeta a la normativa autonómica y municipal, por lo que conviene consultar antes qué está permitido en cada sitio. Las cenizas no suponen riesgo sanitario, de modo que su manipulación no requiere precauciones especiales.
La elección entre incineración e inhumación es personal, cultural y también económica. Si estás valorando qué opción se ajusta a lo que quieres dejar previsto, en la guía sobre seguro de decesos con incineración explicamos cómo se refleja esta elección en la póliza y qué conviene mirar.
La cremación en España: ya es la opción mayoritaria
La incineración ha dejado de ser minoritaria. Según la Radiografía del sector funerario 2025 de PANASEF (patronal del sector), en 2024 la cremación supuso el 50,11 % de los servicios y superó por primera vez a la inhumación (49,89 %), sobre un total de 433.547 fallecimientos. La cifra no deja de crecer: en 2017 la cremación era el 38,43 %, así que en siete años ha ganado casi 12 puntos, impulsada por el cambio cultural y por las grandes ciudades, donde la presión sobre el suelo de los cementerios es mayor.
Este auge explica por qué la incineración es hoy una de las primeras preguntas al contratar un sepelio. En paralelo, el seguro de decesos sigue muy extendido: según UNESPA, a cierre de 2024 había 22,3 millones de personas con el sepelio cubierto en España, el 45,6 % de la población. Un buen número de esas pólizas dará servicio, cada vez más, mediante cremación en lugar de entierro.
Cremación frente a inhumación
Cómo cubre la incineración un seguro de decesos
La mayoría de seguros de decesos cubren la incineración dentro del servicio de sepelio, igual que cubrirían un entierro: el traslado, el féretro, el tanatorio, la ceremonia y, en este caso, el uso del horno crematorio y la entrega de la urna. La diferencia no suele estar en si se cubre o no, sino en el capital de sepelio contratado, que debe bastar para el coste real del servicio en tu localidad. Si el servicio elegido supera ese capital, la diferencia la asume la familia.
Por eso, más que preguntar si el seguro cubre la cremación, conviene revisar el importe del capital y qué servicios concretos incluye. Puedes ver qué compañías operan en el ramo y qué ofrecen en nuestra página de compañías de seguros de decesos, y comparar condiciones y precios antes de contratar.
[caja_definicion] Capital asegurado (capital de sepelio)
Importe máximo que la aseguradora destina al servicio funerario. En decesos se llama capital de sepelio y debe ser suficiente para cubrir el coste real del servicio, incluida la incineración, en tu localidad. Ver glosario.
Los datos técnicos del horno (temperatura, duración, peso de las cenizas) son orientativos y varían según el crematorio y el equipo; no son una cifra normativa única. La cobertura de la incineración y el capital de sepelio dependen de cada póliza: verifica que el capital baste para el servicio en tu localidad. La dispersión de cenizas está sujeta a la normativa autonómica y municipal. Ninguna cifra de precio o capital tiene valor contractual hasta la póliza. Seguratis es correduría de seguros inscrita en la DGSFP (clave J-4346).
La cámara primaria trabaja en torno a los 800-850 °C. Con la propia combustión del féretro y del cuerpo pueden producirse picos superiores en el interior. Es una temperatura sostenida y controlada, no extrema.
De forma orientativa, entre 75 minutos y unas 3 horas, más el periodo de enfriamiento del horno. El tiempo varía según el peso del cuerpo, el tipo de féretro y las características del equipo.
Entre 2 y 4 kilos, aproximadamente. No son cenizas directas: son restos óseos que se trituran mecánicamente en un cremulador hasta obtener una textura fina y uniforme antes de entregarlos en una urna.
Se retiran los dispositivos con batería, como marcapasos, porque pueden explotar con el calor. Las prótesis y elementos metálicos (clavos, tornillos, implantes) no se retiran antes: quedan entre los restos y se separan después con imanes, sin formar parte de las cenizas.
No. En España cada cremación es individual: se crema un solo cuerpo por ciclo y las cenizas que se entregan corresponden únicamente a esa persona.
Sí. Según PANASEF, en 2024 la cremación supuso el 50,11 % de los servicios y superó por primera vez a la inhumación (49,89 %). La tendencia sigue creciendo desde hace años.
La mayoría de pólizas cubren la incineración dentro del servicio de sepelio, igual que un entierro. Lo decisivo es que el capital de sepelio contratado baste para el coste real del servicio en tu localidad.
Se pueden conservar, depositar en un columbario o nicho, enterrar o esparcir en un lugar autorizado. La dispersión está sujeta a la normativa autonómica y municipal, así que conviene consultarla antes.
