En 30 segundos - Con dos titulares lo habitual es cubrir a ambos: el banco quiere garantizada la deuda si fallece cualquiera de los dos. - Se puede hacer con una póliza conjunta a primer fallecimiento (un solo contrato) o con dos pólizas individuales (una por titular). - El capital suele repartirse según el porcentaje de ingresos de cada uno. Con 200.000 € de deuda y un reparto 60/40, serían unos 120.000 € y 80.000 €. - La conjunta suele salir más barata, pero se extingue al primer fallecimiento; dos individuales cuestan algo más y dejan cubierto también al superviviente. - El banco no puede obligaros a contratar su seguro: debe aceptar una póliza alternativa equivalente (Ley 5/2019, art. 17.3).
¿Una póliza o dos con dos titulares?
Con una hipoteca a dos nombres puedes cubrir a ambos titulares con una sola póliza conjunta o con dos pólizas individuales, y las dos opciones son válidas. El banco lo que exige es que la deuda quede garantizada si fallece cualquiera de los dos, no una forma concreta de contratarlo. Este seguro de vida ligado al préstamo protege a la pareja frente a la parte de deuda que quedaría al morir uno de los dos.
La póliza conjunta a primer fallecimiento es un único contrato que asegura a las dos personas y paga el capital cuando fallece la primera de ellas. Las dos pólizas individuales son contratos separados, uno por titular, cada uno con su capital y su prima. La elección afecta al precio y, sobre todo, a qué queda cubierto tras el primer siniestro, como veremos en la tabla.
Póliza a primer fallecimiento Modalidad de seguro de vida que asegura a dos o más personas en un mismo contrato y paga el capital cuando fallece la primera de ellas. Tras ese pago, el contrato se extingue y el resto de asegurados quedan sin cobertura. Es habitual para hipotecas a dos titulares por su menor coste, pero conviene entender que no protege al superviviente. Las condiciones exactas figuran en el IPID de cada compañía (Consultar).
Qué capital cubrir por cada titular
El capital a cubrir por cada titular suele repartirse según el porcentaje de ingresos que aporta al hogar, no necesariamente al 50%. La lógica es sencilla: si falta quien más ingresa, la familia necesita cancelar una parte mayor de la deuda. Con dos sueldos muy distintos, un reparto proporcional protege mejor que uno igualitario.
El punto de partida es el importe pendiente de la hipoteca. Si de vuestros ingresos dependen hijos u otras personas, conviene reforzar el capital por encima de la deuda para cubrir también varios años de gastos. Para dimensionarlo con un método reproducible, revisa cómo calcular qué capital de seguro de vida contratar sumando deuda pendiente, años de ingresos y personas a cargo.
Qué pasa si fallece uno de los dos
Si fallece uno de los dos titulares, lo que ocurre depende de la fórmula contratada:
- Póliza conjunta a primer fallecimiento: la aseguradora paga el capital (normalmente al banco, para cancelar la deuda) y el contrato se extingue. El titular superviviente se queda sin seguro y tendría que contratar uno nuevo —a la edad que tenga entonces y con el cuestionario de salud del momento— si lo necesita.
- Dos pólizas individuales: solo se activa la del fallecido; la del superviviente sigue en vigor y mantiene su cobertura. Además, cada titular puede designar a quién quiere que cobre el capital sobrante una vez saldada su parte de la hipoteca.
Conviene revisar bien la designación de beneficiarios: te explicamos cómo hacerlo, y cómo evitar que el banco figure como beneficiario del sobrante, en la guía sobre los beneficiarios del seguro de vida.
Beneficiario Persona designada para cobrar la indemnización cuando se produce el hecho asegurado. En vida lo elige el tomador, que puede cambiarlo mientras la póliza siga vigente. En una hipoteca, si el capital asegurado supera la deuda pendiente, el sobrante debería ir a la familia, no a la entidad: revisa que el banco no figure como beneficiario por el total. → glosario: beneficiario del seguro
Ver en el glosarioPóliza conjunta frente a dos pólizas individuales
La póliza conjunta suele ser más barata y sencilla, pero se agota al primer fallecimiento; dos individuales cuestan algo más y dejan protegido también al superviviente. No hay una opción mejor en abstracto: depende de si os basta con cubrir la deuda o queréis mantener protección después. La tabla resume las diferencias.
| Aspecto | Póliza conjunta | Dos pólizas individuales |
|---|---|---|
| Número de contratos | Uno para las dos personas | Uno por titular |
| Qué pasa al primer fallecimiento | Paga el capital y se extingue | Paga solo la póliza del fallecido |
| Superviviente tras el siniestro | Se queda sin cobertura | Mantiene su propia póliza |
| Coste orientativo | Suele ser más barata | Algo más cara (dos primas) |
| Flexibilidad de beneficiarios y capitales | Menor: un solo capital | Mayor: capital y beneficiario por titular |
Cómo optimizar el coste: caso práctico 60/40
Para optimizar el coste, reparte el capital según los ingresos en lugar de asegurar la deuda entera a cada uno. Un ejemplo lo aclara: una pareja con 200.000 € pendientes de hipoteca en la que un titular aporta el 60 % de los ingresos del hogar y el otro el 40 %.
Asegurar 200.000 € a cada uno cubre el máximo, pero duplica el capital total (400.000 €) y encarece la prima sin necesidad real, porque la deuda es una sola. Repartir el capital según los ingresos —120.000 € para el titular del 60 % y 80.000 € para el del 40 %— garantiza que, si falta cualquiera, se cancela la parte de deuda que su ausencia haría más difícil de pagar, a un coste más ajustado. Es un cálculo orientativo de Seguratis: el reparto exacto depende de vuestro caso y de lo que exija el banco.
- 1 Confirma qué exige el banco. Solo puede pedir que la deuda quede garantizada; recuerda que no puede imponer su seguro en un seguro de vida para la hipoteca.
- 2 Decide conjunta o individuales. Si os basta con cubrir la deuda al menor coste, conjunta; si queréis que el superviviente siga cubierto, dos individuales.
- 3 Reparte el capital por ingresos, no al 50 %: proporción de cada titular sobre el total del hogar.
- 4 Ajusta al alza si hay hijos o personas a cargo, sumando varios años de gastos por encima de la deuda.
- 5 Designa bien a los beneficiarios de cada póliza y evita que el banco cobre el sobrante.
- 6 Compara varias compañías con vuestro perfil real antes de firmar la del banco.
Lo habitual es cubrir a los dos, porque el banco quiere garantizada la deuda si fallece cualquiera. Puede hacerse con una póliza conjunta a primer fallecimiento o con dos pólizas individuales, según prefiráis coste o protección del superviviente.
Como referencia, el importe pendiente de la hipoteca repartido según el porcentaje de ingresos de cada uno. Con 200.000 € de deuda y un reparto 60/40, serían unos 120.000 € y 80.000 €, ajustables si hay hijos u otros gastos a cubrir.
En una póliza conjunta, la aseguradora paga el capital y el contrato se extingue, dejando sin cobertura al superviviente. Con dos pólizas individuales, solo se activa la del fallecido y la del superviviente sigue en vigor.
La póliza conjunta a primer fallecimiento suele ser más barata porque es un solo contrato con un capital. Dos individuales cuestan algo más, pero mantienen protegido al superviviente tras el primer siniestro.
Cubre la deuda hipotecaria de ambos, pero no sustituye a una protección familiar completa. Si dependen hijos de vuestros ingresos, conviene reforzar el capital por encima de la deuda para cubrir también los gastos del hogar.
No. El banco puede pedir que la deuda quede garantizada, pero no imponer la aseguradora: debe aceptar una póliza alternativa equivalente sin cobrar por analizarla (art. 17.3 de la Ley 5/2019). Podéis contratar el seguro por vuestra cuenta.